Spiga

A dos metros bajo tierra, sin palabras...


Es difícil empezar una crítica como esta, sin ser imperiosamente subjetivo, sin dejarse llevar por todos esos grandes momentos que la serie te ha dado para llevarla hasta cotas superlativas. No existen palabras, ni grados de satisfacción suficientes que describan el poderoso sentimiento de complejidad sentimental que ha producido sobre uno mismo esta serie. O de cómo al terminar de ver cada capítulo quieres más. O de cómo tras verla al final te sientes lleno, completo. Lleno de ideas, y a la vez vacío porque se ha acabado el que para mí es el mayor hito artístico que se ha hecho jamás.

Las cotas que alcanza esta serie tanto a nivel argumental, como musical, como interpretativo son magnánimas. Y nótese el tono, y las palabras que uso porque no son un mero recurso pedante. Siento que si hago una crítica de esta serie, el que la lea, debe sentir, como yo, que tras ella hay algo grande, que he buscado los términos más acordes y a la vez más grandes que he podido. Y es que todo lo bueno que pueda decir es poco.

El nivel interpretativo es brutal. Para mí tanto Rachel Griffiths (Brenda), como Peter Krause (Nate) hacen unas interpretaciones tan reales, fidedignas, excepcionales que lo dicho, me quedo sin apelativos. En menor medida tanto Michael C. Hall como Lauren Ambrose (David y Claire respectivamente) hacen papeles también sobresalientes. En realidad todos los actores, con el pequeño matiz de que tanto Griffith como Krause sobresalen por encima del resto.

Hay gente que habla de bajón en la 3ª y 4ª temporada. A mí todas me parecen geniales. Bien es cierto que la 1ª y la 2ª son algo mejores. No hablo de la 5ª temporada porque me parece lo más grande que he podido ver jamás.

Por otro lado está el hecho de que la gran mayoría de la gente que ve esta serie se ve identificado con algunos de sus personajes. La implicación moral que se puede experimentar en algunos momentos puede ser muy dura. En mi caso sería la frustración por el qué hacer con mi vida y la busqueda de la creatividad que sufre Claire. Pero imagino a madres, gays, gente de color, que se han podido identificar en tantos momentos con Ruth, David o Keith que me asusta.

Antes de terminar la crítica me gustaría decir algo respecto al final de la serie. Esos 5 últimos minutos tan famosos. Es difícil catalogar esos 5 minutos como algo normal. Están por encima del arte, son como el gran colofón a una de las mayores orgías de sentimientos que hayas tenido en tu vida. Rayan a un nivel difícilmente imaginable. Por encima de las grandes obras de las que presume la humanidad como la Muralla China, la Capilla Sixtina o el Coliseum. No hay película de cine, ni libro ni canción que te haga sentir todo lo que te pueden hacer sentir esos 5 minutos si has visto la serie completa. Y no estoy exagerando, aunque claro todo esto es subjetivo.

No tengo palabras. Six Feet Under me ha cambiado la vida.

Push the Tempo!



O de cómo guardar un instante!

Hoy día podemos guardar todo. Todo es memorizable, etiquetable. Cualquier cosa puede pertenecer a una lista, un ranking, un conjunto, una cadena...

Un album de fotos, un CD, el disco duro de nuestro ordenador o el cajón de nuestra mesa. Ese cajón repleto de cosas que no valen para nada pero de las que no nos queremos deshacer, que cada cierto tiempo abrimos para endosarle alguna cosa nueva y nos llevamos la ya esperada sorpresa de que no entra nada, que la memoria de esa cajón está completa. Hay que hacerle hueco.
Pues hasta para hacer ese hueco etiquetamos las cosas. Por importancia, por su valor, por el valor del recuerdo al que nos lleva. ¡Vete tú a saber porqué!

Pues qué lástima que no se puedan guardar momentos, que no sea suficiente con inmortalizarlos con una fotografía o con un vídeo. Alguien debería inventar eso. Como cuando agarras la Game Boy y vuelves a jugar al Tetris y por un instante te vuelves a sentir como la primera vez que lo jugaste. Deberíamos tener la posibilidad de volver a sentir lo que ya una vez sentimos.
Quién no ha salido una noche con sus amigos y ha vuelto diciendo “De las mejores noches de mi vida, no se me va a olvidar”

Pues se olvidan, o se deterioran. Los recuerdos, como todo, se erosionan con el tiempo y pierden sus propiedades.

Para no hacerlo, compartamos esos momentos. Dividamos los recuerdos. Paremos el tiempo. Que no sean de uno solo, que un mismo recuerdo sea propiedad de todos. Y de nadie.


Sin más, Push the tempo!

¡Hagamosló!

Narrador omnisciente...


Humo, originalmente cargada por Mario Munera.

Narrador Omnisciente...

Pues es una de esas tardes de otoño, de las que amas o de las que odias, quién sabe. Para gustos los colores. Colores que esta tarde no hay por ningún lado. Todo está en una perfecta escala de grises. Llueve de forma regular, ni demasiado, ni demasiado poco y por más que subo la música no dejo de escuchar ese desgarrador sonido.
Tac, tac, tac, tac... Así unas 50 veces por segundo. Me pone nervioso, pues para alguien que se dedica a componer música como yo no hay nada peor que un sonido monótono, del que no se puede sacar ritmo alguno. Hasta el silencio en ocasiones es más melódico. Y decía Beethoven que el silencio absoluto no existe, pues la maquinaría de nuestro cuerpo se engrasa con sangre y se bombea con nuestro corazón, el cual muchas veces hace más ruido del necesario, en el amplio sentido de la palabra. Curioso paralelismo el de engrasar y en-sangrar...

Hablo por supuesto del sonido de las gotas de agua al rebotar incesantemente contra el cubretoldos de metal del que hacen gala los edificios del que aún es mi barrio. Por poco tiempo, eso sí.
De siempre odié los sonidos metálicos, me dan dentera. Pues de tanto odiar algo, dejas de odiarlo, como me está ocurriendo esta tarde.

Ayer salí a tomar algo con unos viejos amigos del conservatorio. Han estado tocando con su grupo el fin de semana pasado, y esta semana les tocaba tocar en Madrid. Suelen salir en tropel, así que ayer tuve el placer de conocer a mucha gente. El “placer”...

Gente de lo más pintoresca. La mayoría snobs que creeían saberlo todo por el mero hecho de estar horas y horas pegados al ordenador leyendo críticas de cine y escuchando música “de culto”. De hecho tuve una conversación muy interesante con uno de ellos. Un tal Javier. Tiene un estudio de grabación y da clases de solfeo, un perfecto narcisista que no ve más allá de su culo y que piensa que no hay mejor manera de vivir la vida que la suya propia.

Tengo una teoría acerca de la película de Titanic, y es que todo aquel que la critica es un snob que con su ya sorbido cerebro y su filosofía soy-antisistema-no-me-vas-a-hacer-cambiar-de-opinión no da para más. Pues aquí nuestro amigo Javier me lo puso fácil. Y atienda usted señor Javier le dije con cierto rintintín, y cito “no necesito beber vino, fumar marihuana y llevar un sobrero de copa mientras leo Kafka para sentirme bien conmigo mismo, así que por favor no me diga que Titanic no son más que efectos especiales, no cuela...”. Haceos una idea de lo bien que me pude sentir cuando le dije eso.

El bar en el que estuvimos era muy “cool” (como odio este tipo de términos que tanto le da a la gente por importar, como “proactivo” o “indie”, definid indie si podeis... me gustaría escucharlo). Música chill-out, muy en plan tribal, ambientación de estudio fotográfico, como si nadie quisiera revelar el negativo de sus personalidades, de sus aspectos. No me gustaba.

Estuve bebiendo ron toda la noche. Serían ya como las 3:30 de la madrugada cuando entre aquella algarabía de egolatras lameculos dí con una tal Isabel. De aspecto hippie, pero arreglada. No recuerdo ahora muy bien como empezó la conversación, pero solo sé que fue un flechazo. Amor a primera vista. Un nombre que por cierto defenestra el sentido de la expresión en sí. Pues yo entiendo amor a primera vista como aquella sensación que se tiene al conocer a una personalidad, y digo personalidad, no me he equivocado. Esa sensación que te dice desde el primer momento, que todas esas inseguridades, esas inquietudes por las que muchos te tachan de loco, esos pequeños detalles que te hacen diferente de la gente y por los que muchas veces te etiquetan no iban a ser problema para esa persona. Sabes desde ese instante zero que no vas a ser objetivo de ninguna etiqueta, que esas inquietudes de las que hablo son compartidas. Y es esa sensación de alivio, de descarga y de recompensa la que te lleva directo hacia el término amor a primera vista del que hablo. Esto es importante para que entendais el motivo de esta carta.

Pues con esas me dieron las 6 de la mañana. Me invitó a su casa a tomar “la penúltima” donde seguimos la conversación. Me llamó la atención. Si alguna palabra definiese esa casa sería pulcra o impoluta. Algo así. Pero bueno, voy a dejarme de definiciones que el tiempo corre.

Follamos. Yo prefiero decir que hicimos el amor, pero está mal visto llamarlo así cuando la has conocido esa noche. Más prejuicios.

Por la mañana no queriendo ser demasiado entrometido, y pese a la conexión que había experimentado con ella me he venido a casa. De camino a la suya preveí lo que se le avecinaba así que rocogí una rosa de camino, sin llamar la atención de Isabel. Nunca está de más un detallito en una ocasión así, y más valía prevenir que curar. Me gusta ser detallista con esas cosas. Así, y después de vestirme y demás le he dejado la rosa en su mesilla de noche junto a una nota que ponía algo tal que así...

“Ha sido un placer haber pasado esta noche contigo Isabel. Espero nos volvamos a ver. Como me dijiste que eras una mujer decidida, aquí está mi teléfono. Espero tu llamada.

678...

Un beso”


Hará un par de horas que he recibido su llamada. Aún no se ni lo que hago. Me ha dicho que siente mucho lo ocurrido, pero que está comprometida. La experiencia la ha gustado, y ha pasado una noche genial conmigo. Que podemos ser amigos. Que le encanta mi personalidad, pero que tiene demasiadas cosas ya atadas como para embarcarse en una relación así, llevándose por el camino toda una relación de 7 años de noviazgo y de, en breves, matrimonio. Que nunca había hecho algo así. Que lo ha hecho porque según ella “soy un encanto”. ¡Si todavía tendré que sentirme bien...!

Desde luego, no ha sido la llamada por la que yo rezaba mientras escribía esa nota.


La gente dice que esto es de cobardes, que los problemas hay que enfrentarlos. Pero yo estoy harto de tantos problemas y de, para un atisbo de luz que aparece en mi vida, tan pronto se torne en otro problema. Porque sí, es posible enamorarse en una noche. Creedme.

Es cierto que quizás sea de cobarde, pero yo creo que hay que tener dos cojones bien puestos para hacer lo que ahora mismo estoy haciendo, mientras escribo esta carta con vistas a nada. Como mucho explicar a las dos o tres personas que creo importar el motivo de todo esto. Explicarles que estoy cansado de lidiar con tanto problema. Todos tenemos un límite y lo de esta noche, este golpe de desamor ha sido la gota que ha colmado el vaso. La gota que me ha hecho cerrar el garaje, encender el coche y esperar lo ya inevitable mientras escribo esta mierda. Os vaya bien a todos.

E insisto, no me tomeis por cobarde. Solo por cansado. Y de tanto odiar mi vida, voy a dejar de odiarla, como ya os he adelantado un par de párrafos más arriba. Pensar que algo va a acabar bien es arriesgarse a quedar decepcionado.

Creo no me da para más, llevo una hora escribiendo esto y voy a disfrutar sentado de estas mis ultimas bocanadas de aire. Sin maquinaria que funcione, sin corazón que bombee, vereis el silencio más absoluto que voy a alcanzar. Vereis...

Mattafix...


De la mano del DJ del Clandestinoooo, (un garito que dicho sea de paso es mi alter-ego hecho local xD) traigo Mattafix. Un dúo del Reino Unido, compuesto por Marlon Roudette y Preetesh Hirji. Su sonido es una fusión entre Hip Hop, Rock alternativo, R&B, Reggae, Dancehall, Blues, Jazz y Soul, vamos un poquíto de todo y algo más. Los sonidos que mezclan son brutales. Con bases de reaggea en muchas ocasiones, en las canciones más "bailables", y con unos samples muy old-school en muchas ocasiones hacen de este grupo que llevo escuchando un solo día, desde ya, uno de mis favoritos.

Tienen 2 discos, Signs of a Struggle y Rhythm & Hymns y a cada cual es mejor. Por el momento me quedo con 4 o 5 canciones que son realmente brutales. In my Life, Big City Life o Shake your Limbs son las que hasta ahora más me han llenado. Llevo poco tiempo con ellos resonando en mis entrañas pero ya me han robado un huequecito de mi entramado musical.

Brutales, en serio. Must see! Y para muestra de ello, un par de vídeos.

Shake Your Limbs



Big City Life

Fase REM.

19 de Enero. 7:00 AM. Me despierto. Entre las sábanas, con cierta desidia y no mucha decisión decido levantarme. 8:10 AM. Me he dormido. Me despierto. Otra vez. Oigo pasos. Alguien hace ruido en casa. Desgana. Agobio. Angustia. Me levanto. Todo me molesta. Me aseo. El agua está fría. Congelada. Café. Ascensor. La calle. El calor de las sábanas me hace tiritar. Miro al suelo. Enciendo un cigarro. A trabajar. Tren. Miro. Observo. Muchas caras. Tristeza. Siguiente parada. Más tristeza. Miradas. Infinito. No hay horizonte. Blanco y negro. Siguiente parada. Más personas. Menos espacio. Más agobio, ergo, más tristeza. Fin de trayecto. La calle. Frío. Y Sol. Me duelen los ojos. Estoy desubicado. Se donde estoy. No es mi sitio. No el que debería. Vida. O cárcel. Estoy triste. Camino. Más caras. Inciso. Una mujer. Me agrada. Es sencilla. Pero sofisticada. Me atrae su rostro. Desprende lealtad. Humildad. Su pelo es lacio. Dejado. Largo. Poco cuidado. Me gusta. Rizado. Dorado. Arcoiris. Me gusta esta sensación. Se acerca. La miro. Me mira. Aparto la mirada. Nos cruzamos. Y adios. Vuelve el agobio. Una vana sensación de cobardía arremete duramente contra mis sentidos. Hago un alto. Recapacito. Llego tarde al trabajo. Da igual. Media vuelta. Leve toque. Suave. Nada invasivo. En el hombro. Y cito. ¿porqué dos desconocidos no pueden charlar? Más café. Es preciosa. Y atrevida. No lo preveía. No hace frío. Tiemblo. Se me nota. Quiero volver a verla. Hablamos de todo. Y de nada. 12:22 PM. Debo marcharme. No quiero. Lo hago. Cobarde. Ni se su nombre. Me despido. Prometemos volver a cruzarnos. Y cito ¿porqué dos desconocidos no pueden charlar? ¿Sin más?. Me doy prisa. Atisbo a mi jefe. En la puerta. Paciente. Pero irritado. No hay explicación. Yo no miento. Me despide. Vuelta a casa. Sin trabajo. Alegre. Conocí a alguien. Especial. Me vencí a mí mismo. Un sonido. Muy extraño. Es una alarma. Veo números. Estoy desubicado. Otra vez. Más ruido. 19 de Enero. 8:10 AM. Me he dormido. Me levanto. No recuerdo nada. El agua sale caliente. Ascensor. La calle. Camino. Arcoiris. Muchas caras. Tren. Más caras. Fin del trayecto. Inciso. Una cara. Me es familiar. Una extraña sensación recorre mi cerebro. Empiezo a recordar. Conservo el trabajo. Desahogo. Calma. Ella me gusta. Me paro frente a ella. Y cito ¿porqué dos desconocidos no pueden charlar?. 12:20 PM. Se llamaba dejavu...

Tres placeres hay en la vida...

Vale, producto de un terror nocturno probablemente llegué a esta conclusión. Y me cito cual Oscar Wilde...

Tres placeres hay en la vida: Follar, conocer gente y comer...


Vale, hay más, pero para mí esos son los principales. Entiendase por follar también hacer el amor y todo lo que el amor conlleva.

De conocer gente poco que decir, de lo que más me gusta en esta vida, cuanto más diferentes mejor, cuanto más se salgan del canon del rebaño mejor. Gente compleja y a la vez sencilla, nuevas culturas, uaaaa, me quiero ir de aquí. Ya.

¿Tengo que explicar porque comer es un placer? Creo que no, ergo, me largo.

No me falta una pierna, tengo un muñón...

Así reza alguno de los corolarios de este libro. Albert Espinosa es director, guionista y escritor y entre su obra se encuentra este libro o el guion de la película Planta 4ª por poner algún ejemplo.

El libro trata sobre todo de cáncer, enfermedad que marcó a esta persona positivamente hablando, de lo que aprendió de ella y de como aplicarlo a la vida. No es necesario que hayais padecido cáncer para entender el libro, ya que este, extrapolado y parafraseandolo un poco es aplicable a cualquier persona. De hecho el libro pese a tratar de cáncer para mí trata de algo más profundo. El optimismo, que por cierto como nota personal diría que a día de hoy está infravalorado. Como utilizar las adversidades que se nos ponen en el camino cada día para la vida. Como aprender de ellas y ¡ah! los amarillos.

Si alguna vez habeis conocido una persona en un bar, o alguien con quien habeis hecho un curso para luego, con el tiempo, no volver a saber nada de esa persona, pero que de alguna manera os ha marcado por lo que hablasteis y demás, eso es un amarillo.

Desde aquí, por si lo lee, un saludo a Gema, bailarina, valenciana de nacimiento pero que yo tuve la suerte de conocer en Madrid. Una amarilla mía, que me enseñó de forma no premeditada muchas cosas sobre como disfrutar de pequeñas cosas o de como luchar por tu vocación. Una persona increíble, un besazo desde aquí.

Lo dicho, una excelente lectura para los viajes de tren camino de la universidad o el trabajo. Sea como fuere os lo recomiendo encarecidamente, no se hace pesado y quizás, solo quizás cambie alguna de vuestras perspectivas. Si entre vuestras inquietudes está el como empatizar con la gente, o el mero hecho de conocerla este es un buen libro.

Venga va, voy a retomar el blog...

Bueno, teniendo en cuenta que cuando uno está en paro se aburre, y mucho, he decidido sin demasiada dinación retomar esto del blog. Hoy, que estaba dando vuelta por youtube me he encontrado con algunos vídeos que me han gustado. Empiezo.



Me encanta! Me motiva y me da fuerza! Me dan ganas de bailar, aisss...

Y de De Jeugd Van Tegenwoordig que ya los conocía pongo un par.





Lo disfruteis y tal...

Un as en la manga...


Ace of Spades, originalmente cargada por ponchosqueal°.

Decidido, me lo voy a tatuar en el brazo.

Ratatat



Desdibujando un poquito todo el entramado que supone LastFm encontré hace algunos meses a este duo neoyorkino (Brooklyn) formado por Evan Mast y Mike Stroud. Y sin comerlo ni beberlo han desbancado de lo más alto de mi top musical a grupos como Hard-Fi de los que pronto hablaré, y a los mismisimos Daft Punk.

Mezclando rock y electrónica con unas beats muy suaves (con ciertas comillas), la música instrumental que genera este duo es simplemente increíble. Canciones como Desert Eagle o el reciente single WildCat son muestra de estas cositas que os digo.
Si os va la electrónica no dudeis en echarles un ojo porque valen muy mucho la pena.

En su discografía cuentan con un total de 5 discos desglosados en 2 tipos. Ratatat(2004), Classics (2006) y uno inédito llamado 9 Beats entrarían dentro de lo que es la categoría electrónica instrumental que les caracteriza.

Por otro lado, y esto es algo que a mí ya no me gusta demasiado, tienen un par de discos titulados Mixtapes Vol. 1 y Mixtapes Vol. 2 en el que ellos ponen la base a conocidos raperos norteamericanos.

Aquí os dejo un vídeo de youtube con la que a priori diría es mi canción preferida y más abajo os dejo los enlaces para que descargueis los discos en sí. Que lo disfruteis.



Descargas

9 Beats

Ratatat (2004)

Classics (2006)